martes, 16 de agosto de 2016

Control del peso corporal

Las personas que consumen una dieta alta en carbohidratos son menos propensas a acumular grasa, en comparación con aquellas que tienen una dieta baja en carbohidratos y alta en grasas. Hay tres razones que apoyan esta afirmación:
 
  • Los carbohidratos tienen menos calorías por gramo que la grasa (y que el alcohol) y, por eso, las dietas ricas en carbohidratos tienen una densidad energética comparativamente menor. Los alimentos ricos en fibra también suelen tener más volumen y llenan más.
  • Parece que la inclusión en la dieta de abundantes alimentos ricos en carbohidratos contribuye a regular el apetito. En los estudios llevados a cabo se ha averiguado que los carbohidratos, en forma de almidones o de azúcares, contribuyen a proporcionar rápidamente una sensación de saciedad. Como consecuencia, es posible que quienes siguen dietas ricas en carbohidratos tengan menos propensión a comer en exceso. Además, muchos alimentos que tienen un IG menor pueden ser especialmente saciantes, puesto que se digieren más lentamente.
  • El cuerpo obra de las siguientes maneras con los carbohidratos que se ingieren con los alimentos: preferentemente, los descompone para obtener energía; si no, los almacena en forma de glucógeno para utilizarlos con posterioridad. Hay una tercera vía para los carbohidratos que se ingieren con los alimentos: su conversión en grasa; pero el cuerpo utiliza muy pocos carbohidratos de esta manera, ya que el proceso es muy ineficiente.
 
Las pruebas de las que se dispone apuntan a que las dietas ricas en carbohidratos reducen la probabilidad de desarrollar obesidad, frente a lo que ocurre con las ricas en grasas.

                                

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